3 de julio de 2008

Propaganda visible / Propaganda invisible

A veces los diseñadores se pasan de finos. Sobre todo en materia de propaganda, a la hora de transmitir ideología, es sabido que conviene atacar con conceptos claros, fáciles de interpretar; aun cuando sean un poco burdos y hasta obvios, son preferibles antes que pasarse de sutil e intentar ser "subliminal" con la transmisión de la ideología mediante una síntesis gráfica que luego será difícil (o imposible) de asimilar por parte del espectador.

Los Estados Unidos siempre han tenido claro esto. Por eso sus diseñadores y dibujantes no se complican a la hora de imponer ideas en el plano de la gráfica:


Palo y a la bolsa: si hay ideología, que se note. En cambio, la Unión Soviética, que había comenzado con una propaganda fuerte y directa, de a poco la sofisticó tanto que a fines de los ochenta terminó intentando colar su ya débil ideología a como dé lugar, a veces de manera oscura y en lugares donde poco rédito podía proporcionarle hacerlo:




Como se ve, se trata de una estrategia sutil pero excesivamente compleja, que espera demasiado del espectador. No sería temerario afirmar que este tipo de excentricidades gráficas también contribuyó a la caída final de la URSS.

2 comentarios:

Ana Volonté dijo...

jaaaaaaaaaaaajajaja
este post me dió mucha gracia.
El año pasado soñé que iba en bici por un paisaje imaginario con flores desproporcionadas y la luna en cuarto menguante empezaba a moverse rápidamente hasta cruzarse con una hoz. Dios mío las imágenes que consumimos compulsivamente se nos alojan en el inconsciente sin preguntar.... igual no soy de ir a comer a il gatto

Martín Cristal dijo...

Así es: Vemos sin ver, pero las imágenes van a parar a alguna parte de nosotros.

Reír es bueno. Gracias por el comentario.

PD. Yo tampoco soy de comer gato...