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11 de diciembre de 2008

Deseo navideño

Ya le mandé mi cartita a Goya.
¡Ojalá me lo cumpla!

21 de noviembre de 2008

Supervivencia

De todas las estrategias con que una especie asegura su supervivencia (procrear con una alta tasa de nacimientos para equilibrar las posteriores depredaciones, contar con camuflajes naturales, parasitismos, alianzas de mutuo beneficio, etcétera) podríamos separar dos: a) la de imponerse en el ecosistema como la criatura más fuerte, convertirse en un contrincante temible para así asegurar la perdurabilidad; y b) la de ampliar al máximo posible la versatilidad de la criatura, para sobrevivir en cualquier terreno, con economía de medios y una firme resistencia basada, no en la invulnerabilidad, sino más bien en la capacidad de recuperación.

Las dos son manifestaciones de indestructibilidad, aunque opuestas por el vértice: la primera es la de la resistencia mediante la fuerza o la fiereza; la segunda, la de la resistencia a través de una fragilidad que, a pesar de sí misma, es capaz de regenerarse para no morir.

Hablamos aquí de cómo dos criaturas (en el sentido de creaciones, de la naturaleza o humanas) consiguen taladrar el tiempo para convertirse en símbolos de resistencia y perdurabilidad: la resistencia del acorazado, del cuerno fiero capaz de un arrebato de ira; la resistencia del diseño memorable y la mecánica versátil de las refacciones.No hay repuesto para las piernas de un rinoceronte. Por eso antes de que uno pueda aproximársele, la pierna se mueve, el animal rasca el suelo con una pezuña, se sacude el polvo de la coraza y blande un cuerno que lo hace temible. La estrategia del Citroën es la inversa: el automóvil es dócil, se deja montar por quien sea, pide poco para moverse. No se defiende. ¿Y si por esa actitud indiferente perdiera una rueda? ¿Un farol? No importaría: para todo hay repuesto. Por eso el 2CV no tiene cuernos ni coraza. No necesita defenderse de antemano. Es resistente al daño (al tiempo) gracias a que en él todo tiene recambio.

Ambos entonces desarrollan su propia manera de conservarse como seres u objetos; esa perdurabilidad les garantiza que también duren sus imágenes, para que se transformen en iconos. Una vez alcanzado ese status simbólico, ambos se vuelven fichas combinables, por yuxtaposición, por similitud, por oposición… Así pueden participar de la retórica, de la estética, de todas las funciones de la sensibilidad y el intelecto.

No hay que estar enfermo de entrelíneas para escarbar en la secreta relación de las cosas más disímiles. Los posibles puentes de sentido son infinitos. En esa multiplicidad reside la supervivencia del Arte.

16 de septiembre de 2008

El pez volador

Presentación

El pez volador

Jueves 18 de septiembre a las 18 hs.,
en la Feria del Libro de Córdoba, en el espacio
Fenómenos. Nuevos soportes para las letras (Cabildo Histórico).

El pez volador es un blog de literatura que desde hace seis meses combina un diario de lectura (de obras clásicas y contemporáneas) con apuntes personales sobre narrativa.

(Síntesis de los artículos publicados hasta el momento: aquí).

Entrada libre y gratuita.

5 de agosto de 2008

Pesadilla

Para salvarnos
de lo indiferenciado,
captamos lo nuevo por sus bordes
y así lo separamos del resto.
Pronto
vamos un poco más allá:
nombramos

analizamos


y de ahí en más

idealizamos


estetizamos en un sentido

o en otro
Y con esos y otros
simulacros,
damos por hecho
que conocemos
cabalmente
todo cuanto
existe.


Pero,
¿qué elegimos ver?

¿Qué, sino arquetipo,
bordes, exterioridad, lejanía?

La realidad es que
no queremos realidad

porque, en realidad,
no queremos acercarnos a esto:

(y por eso
no te animaste a hacer clic
en la imagen para verla más de cerca)

No queremos acercarnos más
ni mucho menos saber
qué hay dentro de
eso

¿Razona, se ilusiona,
calcula, arriesga, ama u odia
eso
que al parecer
no nos nombra ni nos analiza
ni nos idealiza ni nos dibuja
ni nos reconoce?

Si no queremos acercarnos tanto
es porque en el fondo sabemos que
vistos de cerca,
todos somos monstruos horribles.

Lo pensé anoche,
luego de un sueño
del que todavía pervive
un atroz aleteo.

11 de julio de 2008

Del ansia de Poder


Y
es
que
siempre
estuvo ahí,
madre del tiempo,
piedra sobre piedra

Él
la imagina
desde el llano
y ansía subirla.
Triunfar, cree, es
alcanzar esa cima.

Así
es como
nacen los símbolos:
de un deseo simple y llano.

La altura
significa Poder:
nadie arriba de él
y él sobre todos los demás.

Pero
¿y si donde él vive
no hay montañas que subir?
Entonces él las construye, o sea:
él manda que otros las construyan.

Una
montaña para
él. Lo más alta posible.


Miles
de esclavos mueren
para que él tenga su montaña.

Caen
exhaustos,
por cientos, porque
el trabajo supera sus fuerzas.
No es tan buen negocio como parece.

A
ésas,
sus montañas,
él las llama pirámides.

A
esos
esclavos,
por el momento,
él los llama esclavos.

Pasa
el tiempo
(que para eso está).

Los
turistas
visitamos todas
esas viejas pirámides...



mientras
las fuerzas
de los esclavos
son estudiadas a fondo.

Esos
estudios por fin
concluyen que los esclavos,
para que le sigan siendo útiles
a él, deberían alimentarse mejor
y hacer mucho ejercicio diariamente.

Esta
conclusión
se destila en
nuevas pirámides.


Eso:
que coman bien, ellos,
los saludables que nunca
llegarán a la cima: los esclavos,
que con el tiempo fueron cambiando de nombre
para seguir construyendo las pirámides que él ansía.

Y es cierto:
también las ansias de él
que quiere estar allá, arriba de todo,
son estudiadas a su tiempo y organizadas,
claro que sí, en otra pirámide, como corresponde


también
la manera en que él
administra su imperio de alturas
va a parar a una pirámide ejemplar


Pero
cuando
le pregunten
por los de la base de la pirámide
él hará como que le hablan de otra cosa,

y no
se referirá
a sus esclavos,
sino a “la población”
y nos mostrará otra pirámide
y no
nos hablará
de esclavos, no:
dirá que son seres humanos
y nos mostrará una pirámide más humana

mucho
más entretenida
que aquella en la que
sólo quiere encaramarse él.

O
en
vez de
hablarnos
de su poder,
preferirá hablarnos
de su gran amor por el Arte


(aunque de
las otras pirámides humanas,
esas con las que el Arte sabe representar
nuestro naufragio, de ésas, no sabrá decir nada)


A
las pirámides
que nos hunden en la pobreza
a ésas las tergiversará, o las omitirá.


Y
así con
esclavos,
con mentiras,
con arte y poder,
él construirá su pirámide:
un tetraedro, una tumba de aristas
perfectas para su ego y su ambición.

Y
ya dentro
de su túmulo
no querrá admitir
que no está en la cima
de aquella montaña primera
que jamás habrá sido suya, sino
a la entrada de otros abismos ajenos a su dominio.

3 de julio de 2008

Propaganda visible / Propaganda invisible

A veces los diseñadores se pasan de finos. Sobre todo en materia de propaganda, a la hora de transmitir ideología, es sabido que conviene atacar con conceptos claros, fáciles de interpretar; aun cuando sean un poco burdos y hasta obvios, son preferibles antes que pasarse de sutil e intentar ser "subliminal" con la transmisión de la ideología mediante una síntesis gráfica que luego será difícil (o imposible) de asimilar por parte del espectador.

Los Estados Unidos siempre han tenido claro esto. Por eso sus diseñadores y dibujantes no se complican a la hora de imponer ideas en el plano de la gráfica:


Palo y a la bolsa: si hay ideología, que se note. En cambio, la Unión Soviética, que había comenzado con una propaganda fuerte y directa, de a poco la sofisticó tanto que a fines de los ochenta terminó intentando colar su ya débil ideología a como dé lugar, a veces de manera oscura y en lugares donde poco rédito podía proporcionarle hacerlo:




Como se ve, se trata de una estrategia sutil pero excesivamente compleja, que espera demasiado del espectador. No sería temerario afirmar que este tipo de excentricidades gráficas también contribuyó a la caída final de la URSS.

20 de junio de 2008

Bigotipos

dibujar bigotes
toda una compulsión

¿una revista abierta, la foto de alguien, una lapicera a mano?
entonces bigotes instantáneos
y chivitas automáticas, a hombres o mujeres pero
bigotes, bigotes, bigotes
con la mente distraída
con la irreverencia
con que Marcel
lo hizo sobre
la Mona
Lisa


Algunos le han dedicado
tanto tiempo a su propio bigote
que ya no se sabe si
lo tienen pintado


o si pintado
es como les queda


El bigote
y la barba, y los anteojos
todo lo que hoy tapa aquel rostro
que tenías cuando eras bebé
es el logotipo
de algunas
personas

Bigotipo:
el tipo de bigote
que te representa
tu marca
registrada


(¿alguna relación secreta
entre ser Martín Caparrós
y un papafrita?
no sé
¿y entre ser
Horacio Quiroga
y un alfajor
Chammás?
algo hay, no
me digan
que
no).

bigote, dicen,
proviene de bei Gott!
¿sabían?
es una
expresión alemana
que significa
"¡por Dios!”.
Yo no lo sabía: yo
no sé
nada
de
Él.

yo sí sabía
que el bigote más famoso
(o tristemente célebre)
del siglo pasado es alemán,
pero a no confundirse:
éstos


no son el mismo tipo de bigote
porque no son
del mismo
tipo

un signo en plena cara
que se carga de ideología
vas por la calle, ves a uno con el
bigote cortito bajo la nariz
y no decís “mirá,
tiene el bigote de Carlitos”
porque ése ya no es el de Carlitos

te acordás del otro, es así
¿no sospecharías de alguien
con un bigotito
como
ése?

estos dos
tienen el mismo nombre
pero no el mismo
bigote


y este otro big bigote
(alemán también)
propone que alguna relación
secreta
entre las palabras
schnauzer y nietzsche
debe de
haber


y así como hay bigotes
que se configuran
para imponer su
muerte


otros matan para conseguir
una revolución
verdadera


y otros, los mejores,
unen fuerzas
y formas
para la
paz


la ética y la estética
no son antitéticas

siempre es bueno
que un buen tipo
dé con un tipo
de bigote
que le
quede
bien

que haga que un rostro
se vuelva querible,
inolvidable

¡y que sea original...!


aunque sin pasarse
de lanza...


(de paso:
no hay que ser detective
para comprobar que
alguna relación secreta entre
selleck y sellers
debe de
haber)

el bigote significa

junto con la barba,
son el abandono,
pura confusión
sin aprendizaje,
la mera
desidia


o, por el contrario,
la sabiduría que se
incrementa con
el paso del
tiempo.


entonces, querido
artista, diseñador,
o persona que sí se dedica
a algo más útil que esto:

por mirar este monitor
no descuides
tu propio
bigotipo.

Usá tu olfato
y elegí bien, porque
hay ideas ahí,
en eso que crece,
entre tu
boca y
tu
nariz.

10 de junio de 2008

Ideogramas

Si a la fecha uno busca en Google el término “ideograma”, el primer enlace que aparece es el de la correspondiente entrada de Wikipedia, la cual —antes de referirse a los kanji japoneses o chinos— dice que un ideograma, en términos generales, es “una representación gráfica de una idea”.

Las ideas de Bárbara Cassin acerca de Google se representan en un libro titulado Google-moi: la deuxième mission de l’Amérique (Googléame: la segunda misión de Estados Unidos; FCE-Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 2008, 159 páginas). Si en las páginas web de Argentina uno busca “Bárbara Cassin”, lo primero que Google nos muestra es una entrevista que Página/12 le hizo a esta filósofa francesa.

En esa entrevista, entre otras ideas, Cassin expresa:

1) “Hay una inmanencia en la web, ese ‘ustedes’, y una trascendencia, un Dios de la web, que es el Google. Este Dios, que organiza la web, puede irrumpir en cualquier momento para cambiar la modalidad de organización, redefinirla a partir de nuevos hechos, y efectivamente lo hace”.

2) “‘Para entender el Google, me sirvió saber filosofía griega: el motor general de búsqueda, que recorre toda la web visible en un mes, cumple la primera función del logos, que es recolectar datos. La segunda función es elegir, clasificar, lo que en el Google se llama indexación. Pero esta indexación se efectúa por el análisis de las demandas de los navegantes, y esto tiene varias consecuencias’, no todas deseables".

A
la fecha —y tomando para cada palabra la primera opción indexada por el buscador de imágenes de Google Argentina—, la primera de las dos ideas de Cassin aquí citadas se representa en el siguiente ideograma [clic sobre la imagen para ampliarla]:

De rehacerse este experimento más adelante, este mismo ideograma —¿consecuencia deseable o no deseable para Cassin?— iría variando en función del crecimiento de referencias cruzadas en la red, del aumento continuo de imágenes subidas a ella, de la retícula general y el reencuadre que para cada imagen elija quien lo arme (en este caso, libres decisiones mías), de lo que los usuarios de Google vayan señalando como “de interés” a fuerza de sumar clics sobre ciertos enlaces y, sobre todo, de lo que los dueños de Google decidan favorecer en los primeros lugares de cada búsqueda para así orientarnos en la representación de lo que, a pesar de todo esto, seguiremos llamando “nuestras propias ideas”.